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El jugo de mangostán y el cáncer

A mi papá le detectaron un cáncer en el pecho, le diagnosticaron un timoma, que por los signos que presentaba era maligno y por su ubicación se hacía difícil tomar las muestras necesarias para hacer más pruebas sobre su malignidad, este tumor se encontraba detrás del esternón.

Cuando le hacen todos los exámenes para determinar el tipo de cáncer  se descubrieron unas lesiones en el cerebro, se cree que causadas por el timoma, los doctores dijeron que el timoma había hecho mitástasis al cerebro, lo que dificultó muchísimo todo, y le acortaba el tiempo de vida a mi papá. A estas lesiones no se le pudieron hacer pruebas por encontrarse en el cerebro, los doctores decían que sería algo demasiado dificultoso y doloroso para mi papá hacerlo pasar por estas pruebas. Existía la posibilidad de que esas lesiones que se le encontraron en el cerebro no fuera mitástasis del timoma, sino lesiones causadas por el timoma, que no es lo mismo, pero la verdad es que nunca sabremos qué era eso realmente porque no se le hicieron esas pruebas y análisis al cerebro.

A mi papá le recomendaron hacerse radioterapia al cerebro, por las lesiones que ahí habían, y quimioterapia por el tumor en el pecho, el timoma. En un periodo aproximado de 25 días recibiría radiaciones diariamente por un minuto y en esos mismos días, recibiría las primeras sesiones de quimioterapia, serían 5 en total, una cada 3 semanas. Por circunstancias ajenas, las sesiones de Radiaciones se retrasaron y duraron 50 días, no recibió las 25 sesiones diarias como era el objetivo, pero se cumplieron con las 25 radiaciones. Les cuento que cuando nos dijeron lo que le harían a mi papá casi me muero, había escuchado y leído sobre tantas personas que ni siquiera pueden levantarse de sus camas mientras reciben sus tratamientos contra el cáncer. Y peor aún, mi papá recibiría doble tratamiento, radiación y quimioterapia a la vez. Mi novio conocía los beneficios del jugo de mangostán, la verdad es que en un inicio yo no creía mucho en este jugo, pero ante la situación por la que estaba pasando mi papá, cualquier cosa que yo pudiera hacer para que él se sintiera mejor dentro de toda esta pesadilla por la que estábamos viviendo la haría, así que decidí******* el jugo y que mi papá lo empezara a tomar.

Mi papá empezó a tomar el jugo un par de días antes que le empezaran a hacer los tratamientos. Por su condición y su enfermedad la dosis que tomó fue alta, tomaba 12 onzas al día, 4 onzas después de cada comida. Les aseguro que mi papá no llegó a sufrir los estragos de un doble tratamiento contra el cáncer como todos temíamos que sería. Los días que recibía las radiaciones eran perfectamente normales, luego de recibir la radiación se iba a su trabajo, manejando y realizaba sus labores diarias con toda normalidad. Él recibía la quimioterapia el jueves y cada tres semanas volvía a recibir la quimioterapia, ese día estaba como si nada, iba a trabajar con normalidad, al día siguiente sí se sentía mal, no iba a trabajar, se sentía con náuses y mucha debilidad, se tomaba sus medicamentos, podía comer y se la pasaba en cama todo el día, pero al día siguiente estaba renovado, sin molestias, volvía a su rutina diaria sin problemas. Nosotros no podíamos creer eso. Sé que él llevó su tratamiento de esa manera gracias al Señor, a mi Dios que lo cuidó y protegió. Pero también sé, y sin lugar a dudas, que la toma del jugo de mangostán durante esos días fue de gran ayuda. Jamás creí que ese jugo lo ayudaría tanto. Mi papá dejó de tomar el jugo después que ya había culminado los dos tratamientos, más o menos un mes después, empezó a sentirse mal, agotado, con muchísimo sueño, a veces sentía mucho frío y a veces mucha calor, las comidas le caían mal. Los doctores dijeron que eran efectos de los dos tratamientos a los cuales él había sido sometido y que era normal que los sintiera uno o dos meses después de haber terminado los tratamientos. Yo me angustié porque si mi papá había estado bastante bien durante el tiempo que recibía los tratamientos, ¿por qué tenía que sentirse mal después? Así que volví a*******le el jugo de mangostán y volvió a tomarlo, esta vez por dosis menores, se tomaba 2 onzas en la mañana y 2 onzas en la tarde. Y la verdad es que días después de estar tomando el jugo comenzó a sentirse mucho mejor, a reestabilizarse, dejó de sentirse agotado, en fin, volvió a sentirse mucho mejor, incluso a sentirse como antes de que empezara todo esto del cáncer.

Actualmente, se encuentra muy bien. Le hicieron los exámenes para ver cómo continuaba del tumor. Los exámenes reflejaron que las lesiones en el cerebro desaparecieron, fue la mejor noticia que ha podido darme, y el tumor en el pecho ha reducido de tamaño y no le está ocasionando ningún tipo de molestias. Créanme señores que para mí no hay mejor prueba que esa de que el jugo aunque no es milagroso sí ayuda muchísimo a combatir las enfermedades. Les quise compartir la experiencia por la que vivió mi papá y por la que viví yo también, que a pesar de estar recibiendo dos tratamientos para combatir el cáncer, mi papá nunca se derrumbó, los efectos secundarios de estos tratamientos no le produjeron mayores consecuencias, como se creía que podría suceder, ya que las radiaciones y las quimioterapias son tratamientos muy fuertes, pero gracias a Dios mi papá está muy bien. Y me permito decirles que les recomiendo el jugo de mangostán.

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